Encías y Alzheimer: la sorprendente conexión entre tu boca y tu memoria
Salud oral y bienestar

Encías y Alzheimer: la sorprendente conexión entre tu boca y tu memoria

Volver al Blog7 de julio de 2026Equipo Los Volcanes4 minutos de lectura

¿Y si cuidar tus encías fuera también una forma de cuidar tu cerebro? Es una pregunta que hace unos años sonaba extraña y que hoy la ciencia se toma muy en serio.

Todos sabemos que las encías inflamadas o que sangran no son buena señal para nuestra boca. Pero en los últimos años, la investigación viene mostrando algo aún más interesante: la salud de las encías podría estar relacionada con la salud de nuestro cerebro, e incluso con enfermedades como el Alzheimer. Aquí te lo explicamos en palabras simples, sin alarmar y sin tecnicismos.

Una pista encontrada en el cerebro

La periodontitis es una infección de las encías que, si no se trata, va destruyendo poco a poco el hueso que sostiene los dientes. Detrás de ella suele estar una bacteria llamada Porphyromonas gingivalis (los científicos la llaman P. gingivalis para acortar).

Lo que llamó la atención de los investigadores es que esta misma bacteria de la boca se ha encontrado dentro del cerebro de personas que tenían Alzheimer. No debería estar ahí y sin embargo apareció. Ese hallazgo abrió una pregunta enorme: ¿puede lo que pasa en nuestras encías afectar, con los años, a nuestra memoria?

Revisiones científicas publicadas en 2024 y 2025 confirman que las personas con enfermedad de las encías presentan, en promedio, mayor riesgo de deterioro cognitivo y de Alzheimer. La relación es cada vez más sólida.

¿Por qué se conectarían la boca y el cerebro?

La explicación más aceptada tiene que ver con la inflamación. Cuando una encía está infectada durante mucho tiempo, esa inflamación no se queda quieta en la boca: pasa a la sangre y puede afectar a órganos que están lejos, incluido el cerebro.

Los estudios describen tres caminos posibles, que probablemente actúan juntos: las bacterias y sus toxinas pueden llegar al cerebro y provocar inflamación allí; esa inflamación crónica favorecería la acumulación de las proteínas (amiloide y tau) asociadas al Alzheimer; y el desequilibrio que la infección genera en el cuerpo iría, con los años, desgastando la salud del cerebro.

La inflamación de las encías no se queda solo en la boca.
La inflamación de las encías no se queda solo en la boca.

Un punto importante: relación no es lo mismo que causa

Aquí conviene ser honestos y prudentes. La ciencia todavía no ha demostrado que la enfermedad de las encías cause Alzheimer por sí sola. Lo que sí muestra, de forma cada vez más clara, es que ambas cosas aparecen juntas más de lo esperable, y que la salud de las encías es un factor que vale la pena cuidar dentro de un estilo de vida saludable.

Dicho de otro modo: cuidar tus encías no es una vacuna contra el Alzheimer, pero sí es uno de esos hábitos sencillos que suman a favor de tu salud general y posiblemente también de tu memoria.

La buena noticia: está en tus manos

Lo mejor de todo esto es que la salud de las encías es de las cosas más prevenibles que existen. No necesitas nada complicado; con hábitos constantes marcas una gran diferencia:

  • Cepíllate al menos dos veces al día, con especial cuidado en la línea de la encía.
  • Usa hilo dental todos los días. El cepillo no llega a donde más se acumula la bacteria.
  • Ve al dentista cada 6 meses para una limpieza y revisión, aunque no sientas molestias.
  • Atiende las señales de alerta: encías que sangran, enrojecidas, inflamadas o mal aliento persistente.
  • Cuida tu salud general: no fumar y controlar la diabetes también protege tus encías.

Si tienes más de 40 años, antecedentes familiares de Alzheimer o encías que sangran, es un buen momento para hacerte una evaluación periodontal. Detectar y tratar a tiempo la enfermedad de las encías es simple, indoloro y con resultados que duran toda la vida.

Cuida tu boca. Cuida tu mente.

Agenda tu evaluación periodontal en Los Volcanes, Osorno.

Este artículo tiene fines informativos y educativos y no reemplaza una consulta profesional. Si tienes dudas sobre tu salud oral o tu memoria, consulta a tu odontólogo o médico.