Fuiste al dentista porque te dolía una muela. Te tomaron radiografías, te revisaron, y te dijeron que no hay caries. Te fuiste con la sensación incómoda de que nadie te creyó del todo. Y la muela sigue doliendo.
No estás inventando nada. La caries es la causa más conocida del dolor dental, pero no es la única ni de lejos. Alrededor de cada diente hay encía, hueso, un ligamento que lo sostiene, una articulación a pocos centímetros y, en los de arriba, el seno maxilar justo por encima de la raíz. Todas esas estructuras duelen, y todas mandan el dolor al mismo lugar: la muela.
Estas son las siete causas que vemos con más frecuencia cuando la radiografía sale limpia. Una de ellas se resuelve en una sola sesión.
1. Estás apretando los dientes sin darte cuenta
Es la primera de la lista porque es la más común y la que menos se sospecha. Apretar o rechinar los dientes, casi siempre durmiendo, carga los dientes muy por encima de lo que están hechos para aguantar.
Cómo se reconoce: duele más al despertar que al final del día. No duele un diente, duelen varios del mismo lado. Al masticar algo duro molesta. A veces se suma la mandíbula cansada o un dolor de cabeza que empieza en las sienes.
Qué se hace: para eso se pide una evaluación con el especialista en Trastornos Temporomandibulares y Dolor Orofacial, que en nuestra clínica es el Dr. Daniel Asencio.
El caso que se arregla en una sesión: el trauma oclusal
Dentro de este grupo hay una causa que merece mención aparte porque tiene la mejor solución de toda la lista. A veces el problema no es cuánta fuerza haces, sino dónde cae. Un punto de contacto que quedó más alto que el resto, una tapadura nueva, una corona, un diente que se movió, hace que ese diente reciba toda la mordida. Eso es trauma oclusal.
Qué se hace: un desgaste selectivo muy leve reparte de nuevo la fuerza, y el dolor desaparece. Es poco invasivo y no toca nada sano. Lo que hay que acertar es el punto exacto.
2. No es el diente: es la encía
Cuando la encía está inflamada, el dolor se siente como si viniera del diente. Y si la inflamación ya llegó al hueso que lo sostiene, el diente empieza a tener micromovimientos y masticar duele.
Cómo se reconoce: la encía sangra al cepillarse o al usar el hilo. Hay mal sabor o mal aliento que no se va. Duele más al morder de ese lado que al tocar el diente. La encía puede verse más roja o más hinchada que la del otro lado.
Y una causa muy concreta dentro de este grupo: la impactación de alimento. Cuando entre dos dientes queda un espacio que atrapa comida en cada comida, porque una tapadura no cierra bien, porque un diente se movió, porque se perdió el punto de contacto, esa comida queda presionando la encía desde dentro. El patrón es característico: duele al comer, se alivia al pasar el hilo, y vuelve a doler en la comida siguiente. Mucha gente convive años con esto pensando que es una caries que nadie encuentra.
Qué se hace: la encía y el hueso los trata la periodoncia, que en la clínica ve la Dra. Javiera Trujillo, especialista en Periodoncia. Si hay impactación de alimento, además hay que reparar el punto de contacto que la permite: si no se cierra el espacio, la encía vuelve a inflamarse.
3. El diente está fisurado
Una fisura muy fina puede no verse en la radiografía. El diente está entero a la vista, pero cada mordida desplaza los fragmentos y eso irrita la pulpa, que es el nervio de dentro, o el ligamento periodontal, que es lo que amortigua el diente contra el hueso.
Cómo se reconoce: es la más característica de todas. El dolor aparece al soltar la mordida, no al apretar. Es un pinchazo corto y preciso. Pasa casi siempre con un diente que ya tiene una tapadura grande o que recibió un golpe alguna vez.
Qué se hace: se busca con pruebas de mordida dirigidas, diente por diente. Si es una fisura y nada más, el diente se protege con una corona o puede necesitar tratamiento del nervio. Pero si lo que hay es una fractura, el diente debe retirarse, y entonces se evalúa reponerlo con un implante. Es la parte que nadie quiere escuchar, y es mejor escucharla temprano: cuanto antes se decide, mejor queda el hueso para el implante.
4. La encía migró y quedó expuesta la raíz
La raíz del diente no está cubierta por esmalte. Cuando la encía migra, por la edad, por cepillarse muy fuerte, por años de encía inflamada, esa superficie queda expuesta, y es muy sensible.
Cómo se reconoce: duele con el frío, con lo dulce y a veces con el aire. Es un dolor corto, intenso, que se va solo en segundos. No duele espontáneamente: siempre hay algo que lo gatilla.
Qué se hace: primero se corrige la causa, y eso incluye la técnica de cepillado, que importa más de lo que parece. Hay tratamientos para sellar la superficie sensible, y en casos específicos se puede reponer la encía.
5. La muela del juicio se inflamó: pericoronaritis
Primero, un mito que conviene sacar del camino: la muela del juicio no empuja a los otros dientes. Se repite mucho y no es así.
Lo que sí pasa, y es muy frecuente, es otra cosa. Por la posición en que queda el tercer molar, la encía que lo cubre a medias deja un espacio donde entran bacterias y comida y de donde no salen. Esa encía se inflama y se infecta. Eso es una pericoronaritis, y es uno de los dolores más intensos de la boca.
Cómo se reconoce: el dolor está atrás, cerca del ángulo de la mandíbula. La encía de la zona se ve hinchada y roja. Cuesta abrir la boca. Suele doler el oído del mismo lado y hay mal sabor. Puede aparecer por tandas: se calma unos días y vuelve.
Qué se hace: es una urgencia odontológica y necesita tratamiento. No se pasa sola esperando, y el antibiótico por su cuenta la silencia pero no la resuelve. Una vez controlada se decide el paso siguiente: si la causa es la posición del tercer molar, o si la pericoronaritis es recurrente, el cordal se extrae.
6. Es sinusitis, pero puede haber empezado en el diente
Las raíces de las muelas de arriba están pegadas al seno maxilar, y eso funciona en los dos sentidos. Un seno inflamado puede hacer doler las muelas. Pero también al revés: un porcentaje importante de las sinusitis maxilares son de origen odontogénico, es decir, empezaron en un diente y subieron.
Cómo se reconoce: duelen varias muelas de arriba al mismo tiempo, no una sola. Empeora al inclinarse hacia adelante o al bajar la cabeza. Suele venir con congestión o presión en la cara. Y al golpear suavemente cada diente, ninguno responde más que el otro.
Qué se hace: acá el dentista sí entra, y entra en el diagnóstico y en el tratamiento. Lo primero es descartar que el origen sea dental, y no solo buscando caries: también las causas que vimos antes, porque cualquiera de ellas puede estar alimentando el seno. En varios casos el tratamiento es en conjunto con el otorrinolaringólogo. Tratar solo el seno cuando el origen es un diente lleva a sinusitis que vuelven una y otra vez.
7. Es la articulación de la mandíbula
La articulación que une la mandíbula al cráneo está justo delante del oído. Cuando se altera, el dolor se reparte por toda la zona, y es muy frecuente que la persona lo ubique en los dientes de atrás.
Cómo se reconoce: duele delante del oído. Suena o se traba al abrir. Cansa masticar. Y el diente, cuando se prueba uno por uno, está perfecto.
Qué se hace: es un cuadro propio, con nombre y tratamiento. Lo ve el Dr. Daniel Asencio, especialista en Trastornos Temporomandibulares y Dolor Orofacial.
Cuándo no esperar a mañana
La mayoría de los dolores dentales admiten esperar unos días. Estos, no:
- La cara se hinchó, no solo la encía.
- Tienes fiebre junto con el dolor.
- El dolor te despierta de noche o no cede con lo que siempre te funciona.
- No puedes abrir bien la boca.
- Te cuesta tragar.
- La encía de atrás está hinchada y cuesta abrir, que es la pericoronaritis del punto 5.
Cualquiera de estos necesita atención el mismo día. No es exageración: son las señales de que hay una infección avanzando.
Cómo se pide: escríbenos por WhatsApp al +56 9 5665 4647. Atendemos de lunes a viernes, de 9 a 13 y de 15 a 19, y las urgencias se atienden previo agendamiento. Escribe antes de venir: así te damos la hora y no esperas en la sala con dolor.
Lo honesto
Ninguna de estas siete se diagnostica leyendo un artículo. Lo que sí sirve es llegar a la consulta sabiendo describir el dolor, porque el relato es la mitad del diagnóstico: cuándo empezó, qué lo gatilla, si duele al apretar o al soltar, si es un diente o varios, si duele más en la mañana, si se alivia al pasar el hilo.
En Los Volcanes la evaluación general cuesta 15.000 pesos y es donde se ordena todo esto. Si al revisar resulta que el origen es la encía, la articulación o el seno, te lo decimos y te derivamos al especialista que corresponde, que tiene su propia tarifa de evaluación. Preferimos decirlo antes que después.
Preguntas frecuentes
¿Puede doler una muela sin tener caries?
Sí, y es frecuente. Alrededor del diente hay encía, hueso, un ligamento y una articulación cerca, y en los de arriba el seno maxilar. Todas esas estructuras duelen y mandan el dolor al mismo lugar. Las siete causas más habituales están explicadas en este artículo.
¿Por qué me duele la muela al soltar la mordida y no al apretar?
Ese patrón apunta a un diente fisurado. Cada mordida desplaza los fragmentos e irrita la pulpa o el ligamento periodontal. Una fisura fina puede no verse en la radiografía y se busca con pruebas de mordida dirigidas.
¿La muela del juicio empuja a los otros dientes?
No. Es un mito muy repetido. Lo que sí ocurre es que la encía que la cubre a medias se infecta, y eso se llama pericoronaritis: es muy dolorosa y es una urgencia odontológica.
¿Cuándo un dolor de muela es una urgencia?
Cuando se hincha la cara, hay fiebre, el dolor despierta de noche, cuesta abrir la boca o cuesta tragar. Cualquiera de esas señales necesita atención el mismo día.
Este artículo tiene fines informativos y fue revisado por un odontólogo de la clínica. No reemplaza una consulta: ninguna de estas siete causas se diagnostica a distancia.

